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viernes, 8 de octubre de 2010

Kpiitulo 7 ii 8


CAPITULO VII:

Alex me detuvo sonriente y algo entusiasmada por contarme algo, la verdad me sorprendió mucho al ver que me hablo después de tanto tiempo pero no me puse seria le seguí el humor preguntándole que tenía por contar:
-      Danna estoy tan feliz! Waa no sé qué hacer quiero enloquecer
-      Pero que ha pasado Alex cuéntame!
-      Vamos a mi dormitorio y te lo cuento todo con detalles sin saltarme nada pero por primera vez puedes dejar sola a tu dichosa compañera de cuarto esa tal Patrice si?
-      Ok. Ok pero no te demores porque tengo que estudiar para un parcial con mi Madre y si lo llego a perder me castigaran
-      Bueno, bueno no me demoro pero corramos
Al llegar por fin a su dormitorio después de correr por todo el prado y pasillos me tire en su cama respirando hondo y escuchando cada una de sus palabras detenidamente.
-      Mat ya no está serio conmigo, al revés esta todo cariñoso y complaciente; la verdad no sé qué rayos le está pasando pero me tiene demasiado aturdida y confusa tu sabes que yo a él lo quiero y todo esto me emociona demasiado y no puedo reprimir lo que siento
-      Ahí me alegra mucho que estés con Mat bien porque la verdad me partía el corazón verte tan mal por él, y quería matar a Lucas por hacerte decir lo que sentías pero la verdad no puedo! Ojala sea sincero y no sea pasajero
-      No sé! No sé cuánto durara no sé si sea sincero, no sé si sea por lastima, no sé si sea por diversión o venganza ¡NO SE!
-      Oye y te puedo preguntar algo?
-      Obvio dime
-      Porque de repente dejaste de hablarme?
-      Mira Danna yo no quiero hacerte daño y tú eres…tu eres demasiado…
-      Demasiado ¿Qué? Alex demasiado qué?
-      Demasiado fresita para mi gusto, tu eres muy melosa, muy confiada y eso no es de mi tipo
-      Alex porque dices eso? Yo acepto que soy muy confiada pero fresa? No lo creo
-      Si eres fresa! Y es que no quiero hacerte daño mira Dan deja de confiar tanto en mí que yo no soy buena persona y puedo hacerte mucho daño si no te alejas.
-      Pero!... pero… es que no me quiero alejar… tú no eres como las demás…mira a ti te tengo la confianza que no le tengo al combito o a Patrice no puedo simplemente no puedo alejarme de ti, tal vez deje de ser tan cariñosa contigo y no se volverme tal vez más dura, es que yo a ti te quiero mucho y eres como una hermana para mi
-      Dan no me hagas esto más difícil tú sabes que yo también la quiero demasiado a usted pero entiende no quiero lastimarte…trata de estar con más personas que no sea conmigo solamente
-      Está bien…está bien…si es lo que tú quieres lo hare pero no te olvidare nunca.
La abrace como si fuera la última vez no sabía que pensar mi cabeza estaba hecha un revuelto, tenía a Alex y sus prevenciones, a Lucas y su deseo, a Thony y su apoyo incondicional y Patrice cuestionándose porque no había llegado a estas horas de la madrugada; no sabía si llorar o reír no sabía lo que estaba sintiendo exactamente
Llegue sigilosa a mi dormitorio y Patrice ya estaba dormida, me recosté en mi cama sin hacer ningún ruido para no despertarla, me puse la almohada sobre mi cara y empezaron a brotar las lágrimas por mi rostro y los gemidos cada vez se hacían más fuertes así quisiera estaba a punto de enloquecer, Patrice me sorprendió rozándome el hombro como si fuera mi madre, me miro con cara de tristeza y lastima y entre susurros logro decir: -. ¿Qué te ha pasado?
-. Me han defraudado, me han alejado, me han echado por decirlo así….
-. ¿Quién Lucas?
-. No Alex me dijo que me alejara de ella
-. Como….mucha….como pudo hacerte esto….
-. No le vayas a reclamar solo dijo que era mejor que me alejara porque ella podría hacerme mucho daño
-. Y es la verdad Dan es la verdad, ella nunca me agrado desde primaria que la conocí, ella es extraña, y siempre ha estado sola porque nadie quiere estar con ella, yo nunca te dije nada porque temía no me ibas a creer
-. Me dolió mucho, yo confié en ella y ahora me sale con estas, la verdad no sé cómo iré a hacer para alejarme de ella.
-. Mira no pienses en eso, simplemente piensa que me tienes a mí que tienes a Lucas, el amor de tu vida, al combito de la biblioteca, tienes a muchas otras personas que nunca te vamos a dejar.
La rodee con mis brazos dándole con este un agradecimiento por sus consejos y apoyo.
Así trascurrió el tiempo y ya me encontraba como integrante del combito de la biblioteca, empecé a tener salidas de fin de semana con Lucas y Patrice yendo de compras, mi vida mejoro en algún sentido, con Alex todo era muy distante y extraño había cierta tensión entre las dos.
Lucas y yo estábamos a la orilla del rio contemplando el atardecer, rodeados por naturaleza y aire puro, ese fue un tercer intento de que las cosas funcionaran, solos y llenos de amor nos besamos apasionadamente y me fue tumbando en la arena lentamente mientras se posaba sobre mi, rozaba sus palmas subiéndome la mini blusa que Patrice me había prestado mientras yo con desespero trataba de desbotonar la camisa blanca que llevaba, nuestras miradas se encontraron y trascurrieron varios segundos eternos mirándonos fijamente, el temblaba y teníamos la respiración entrecortada, le cogí la cara con mis manos y le susurre al oído – te amo!
Me bajo leve el pantalón capri que llevaba puesto y yo logre quitarle la camisa para así contemplar el escultural cuerpo de piel tostada, ya estábamos a punto de hacerlo cuando una brisa me dio escalofríos, como si fuera una especie de advertencia o prevención o un alto a la situación, nos separamos y temblorosa le dije: - no podemos hacerlo, no podemos!
-      Su mirada era decepcionada y con recelo se alejó y se sentó a mirar de nuevo el atardecer – mira Danna ya me canse de intentar e intentar y no llegar a nada, no podemos seguir así hay que decidir de una vez por todas que va pasar porque mi paciencia llego a un limite
-      Lucas dices eso como si tuvieras rabia de no haberte correspondido la vez pasada yo estaba dispuesta y tú no quisiste
-      Porque no tenía protección pero cuando ahora si tengo te da por decir que no
-      Entiéndeme no puedo, es demasiado apresurado esperemos un poco
-      No puedo esperar más, me canse de esperar
-      Mi piel desnuda noto la brisa y el me rodeo de nuevo entre sus brazos, nunca me había sentido tan incómoda con él, pareciera que si alguna vez hubo pasión entre nosotros se desvaneciera como si nunca hubiera existido
Nos fuimos cogidos de la mano pero distantes uno del otro camino a el autobús que nos esperaba para llevarnos a Eternidad.
Esa noche no logre conciliar el sueño y Patrice no lograba dormir de verme llorar y llorar por Lucas hasta que no aguanto más y me abrazo con tantas fuerzas que nunca antes a excepción de Lucas me habían abrazado.
Lucas y yo no volvimos a encontrarnos en el cole, volvió a faltar, desesperada de no verlo me dirigí a Biblioteca y me conecte ansiosa para lograr escribirle o si estaba conectado hablarle y resolver todas mis dudas. Para mi suerte estaba conectado pero la charla no fue exactamente agradable pues su respuesta a mis sentimientos fue Danna me canse! Es mejor que dejemos todo como esta, te quiero pero no puede haber nada entre nosotros si no estás dispuesta a demostrarme el supuesto amor que tanto me tienes, espero que seamos amigos y que nos contemos todo, ojala seas feliz con alguien más y logres olvidarme como yo te olvidare; cuando vuelva a la Academia no seré el mismo contigo e intentare que no nos toque las mismas asignaturas, le pediré a la señorita Bethany que me cambie de horario para así no hacer más duro nuestro olvido, nunca olvides que fuiste muy importante para mí, nunca te olvidare Danna, Te Quiero”
Sus palabras eran como golpes, el pecho me dolía y no lograba respirar normalmente, sentía un taco en el cuello de tantas lagrimas retenidas, lo que le dije yo casi no le importó solo puedo decir a resumidas cuentas que nunca lo iba a olvidar y que lo amaba tanto como a mi vida y que me perdonara por no poder haber hecho su sueño realidad, que nunca iba a poder ser feliz con alguien más que no fuera él.
Estaba lloviendo por lo que todo el Internado estaba atascado en los pasillos y mazmorras, no me importo empujar a quien se me atravesaba, desesperada corrí hacia la habitación de Alex, no me importo un comino que no nos habláramos pero no tenía con quien más estar, Patrice estaba de compras con Courtney en la ciudad por lo que estaba prácticamente sola, el combito de biblioteca era demasiado alegre como para poner cuidado a mis penas y Thony era un niño no iba a entender como entendería una mujer.
Toque desesperada y no la salude si quiera solo me le lance a los brazos desahogándome como si fuera una magdalena solo podía decir: - Me dejo, Lucas me dejo.
Ella sin pensar más ni menos lloro conmigo y con rabia cogió su portátil e insulto a Lucas sin importarle lo que digiera yo el solo respondió: “Ok gracias”
No pensaba con claridad y desesperada eche a la compañera de cuarto de Alex y dormí con ella esa noche.
Al día siguiente volví a hablar con él y de palabra en palabra llena de amor, dolor, melancolía, deseo, pasión, y sueños frustrados no podía reprimir las lágrimas sin importarme como me miraran los demás, el solo decía: “Yo soy un hijueputa con las mujeres, yo no quería hacerte daño, pero tú sabes que te quiero montones y siempre te querré así no estemos juntos, escucha Mientes de Camila, eso es todo lo que yo soy, yo no te merezco, yo no merezco tu amor, eres perfecta y no mereces tener a tu lado a una persona como yo” yo solo lograba decirle que lo amaba y que era mentira todo lo que él me decía pero eso no lograba cambiar su decisión sobre alejarse de mí.
Pasaron días, meses, llore y llore todos los días al verlo pasar a mi lado sin que el pusiera la más mínima atención a mi mirada desesperada, era como si nunca nos hubiéramos conocido, cuando yo me alejaba sentía su mirada clavada en mi espalda y al mirar hacia atrás el volvía para no encontrarse conmigo.
No comía, no dormía, tenía pesadillas, no salía los fines de semana, no salía de mi habitación, baje en mis estudios, no me importaba nada, me eche a morir, rebaje de peso al no comer, mis padres se preocupaban por mi repentino cambio, yo solo pensaba en él y en la falta que me hacía estar a su lado.
Alex y yo volvimos a ser mejores amigas, ella se preocupaba mucho por mí, y en cambio ella ya era feliz al lado de Matt, estaban juntos y enamorados mientras yo sufría día tras día por el amor de Lucas.
El  combito de biblioteca me acogió como si estuviera en mi casa, Sophia me presento muchas personas nuevas y yo fingía estar entusiasmada pero llevaba la procesión por dentro, llevaba una máscara día tras día para que nadie me juzgara ni me señalara, llevaba un disfraz de lágrimas negras, entre esas personitas que me presento Sofía conocí a Vic, un chico de ultimo grado, alto, musculoso, cabello negro, ojos azules increíblemente combinados con verde, que al principio era saludo y ya después empezamos a hablar y le cogí cariño de amigos simplemente se ganó mi confianza y le conté todo de lo que me sucedió con Lucas porque él me notaba mi dolor, Thony y yo seguimos hablando y nuestro saludo era muy efusivo, mi vida social comenzó a ser un poco normal, ya salía con Patrice de compras de nuevo los fines de semana, iba a cine con el combito, pero mi dolor no se desvanecía hasta que una tarde volví a hablar con Lucas y el sin remordimiento o sin pensarlo me dijo fríamente que se había enamorado de otra chica, que ella si le había cumplido el sueño que siempre tuvo conmigo, que lo perdonara pero que yo me tenía que olvidar de le rápido porque yo lo había rechazado debía buscarme otra persona que me hiciera feliz, si el día en que me dijo que no quería nada me aguante las lágrimas y los gritos esta vez no pude, estalle como una bomba, me jalaba el cabello, me mordía mi cadena, estaba totalmente desesperada y Alex estaba hay conmigo abrazándome, yo tenía una manilla que decía “Te Amo Lucas Ross” el nudo era demasiado forzado, no lograba quitármela y en medio de mi desespero vi una punta salida de la varilla de las escaleras para el 2do piso no cortaba pero logre zafarme el nudo y la tire al piso junto con mi cuerpo destrozado, Alex volvió a insultarlo pero yo me puse más histérica todavía, era como un eclipse total para mi vida, todo se vino abajo, todo se acabó, ya nada se podía hacer él no me quería ya, mientras el amor que yo sentía hacia él era cada vez más fuerte, esa noche no dormí, perdí un parcial que había el otro día, y los bimestrales se acercaban y no quise estudiar, era del aula a mi habitación, no salía ni a cenar ni a almorzar, y mi desayuno era una galleta y un poco de agua del pequeño refrigerador no sabía que hacer conmigo, con mi vida quería morir o arrancarme el corazón para olvidarme de todo.
CAPITULO IIX:

 Iba camino a mi siguiente clase, subiendo torpe los escalones, mire hacia arriba para no tropezar, me topé con Lucas y una chica de cabello rubio oscuro y unos ojos claros no exactamente prototipo Eternidad pero si mejor que yo, inmediatamente que me vio la agarro de la mano y me miro con lastima y recelo a la vez, mi corazón era como una tambor demasiado usado, sentía que se me salía del pecho y que no podía respirar, mis ojos se humedecieron y al subir al pasillo me encontré con el combito que me encontró infraganti llorado, no me detuve, no me interesó les conté que por primera vez lo había visto con su nuevo pareja cogida de la mano como solía hacerlo conmigo.
Desde aquel día no pasa ni una sola noche en la que no me arrepienta de lo que hice. Los días fueron pasando sin que yo moviera un dedo y un día se me acabo el tiempo y se enamoró de otra chica. Los siguientes días me resultaron los más pesados para mi vida lo observaba temblorosa mientras intentaba conquistarla utilizando las mismas tácticas que utilizaba conmigo…me echaba a llorar en un llanto silencioso, pues no quería que nadie lo supiera y el dolor iba creciendo a medida que crecía mi amor por él.
Pasaron los meses intentando resignarme al verlo con otra chica al pasar por su lado, se me hizo muy difícil aceptar e intentar olvidar, su recuerdo cada día me hacía sufrir más, afortunadamente tuve mucho tiempo para ponerme melancólica por la separación de Lucas Ross y yo. La semana de los trimestrales estaba cerca y había que entregar trabajos y estudiar.
En cierto modo, enfrascarme en los estudios fue un consuelo.
Todas las noches, antes de acostarme, pensaba en Lucas, algunas veces recordando el tiempo que habíamos pasado juntos, otras fantaseando o simplemente preguntándome donde estaría y esperando que estuviera bien y feliz. La noche antes de nuestro último examen trimestral fue diferente. Estaba agotada y deprimida porque aún faltaba mucho camino por recorrer para olvidarme de una vez por todas de Lucas.
No, esa noche no quería pensar en Lucas. No quería pensar. Cerré los ojos con fuerza e intente quedarme dormida lo antes posible.
La tormenta rugía fuera del internado y el viento azotaba las ramas de los árboles. Yo estaba delante de la ventana rota, procurando no pisar cristales rotos. Gotas de lluvia me salpicaban la piel. Veía aquella rosa que tanto me obsesionaba, se destacaba entre las demás, era roja, gruesa, y con espinas.
-      ¿no quieres quedarte? – dijo Alexa. Llevaba una vieja tea en la mano sacada de una película de terror. La llama anaranjada vacilo próxima a su rostro, pero Alex no se apartó. Era el único humano que yo había visto que no le temía el fuego -. Aquí hace calor y no llueve. Puede hacer incluso más calor.
-      No puedo quedarme.
-      ¿No puedes? A lo mejor es que no quieres.
No sabía si Alex tenía o no la razón. Solo sabía que tenía que alejarme de ella y de Eternidad.
-      ¡Danna! -. Era la voz de Lucas. Me esforcé para determinar de dónde venía y descubrí que Lucas estaba fuera, bajo la lluvia alrededor de todas esas rosas hermosas -. ¡Danna no te muevas!
-      Lo siento, Danna – los ojos oscuros de muñeca de Alex eran tan candorosos como los de un niño. Me acerco la tea y yo note el calor quemándome la piel -. Pero tiene que arder.
Salte por la ventana. Los cristales que aún seguían adheridos al marco me hicieron cortes en las piernas y los brazos antes de que me estampara contra las rosas mojadas. Llovía tanto y tan fuerte que tuve la sensación de que me estaba apedreando. Pero eche a correr con todas mis fuerzas, notando la hierba congelada bajo mis pies descalzos. ¿Dónde estaba Lucas?
Entonces el seto cambio, espesándose y creciendo de un modo que reconocí, pero ¿cuándo? ¿Cuándo había visto ocurrir aquello? No lo supe hasta ver de nuevo las extrañas rosas rojas comenzando a ennegrecerse.
Mi sueño…esto es un sueño…no es solo un sueño…
-      ¿Lucas?
Me senté en la cama respirando con dificultad. Patrice estaba apoyada en los codos mirándome con cara de sueño.
-      ¿Has dicho algo?
-      Estaba soñando – me costaba respirar -. Eso es todo.
-      ¿Estas totalmente segura?
-      Si, te lo prometo – tarde otros dos segundos en reponerme lo bastante como para tranquilizarla – probablemente solo este preocupada por cómo me han ido los exámenes.
Patrice me observo con los ojos abiertos de par en par, recordando viejos terrores nocturnos suyos.
En cuanto estuve sola, volví a pensar en el sueño y el las rosas que había visto, las rosas con las que había soñado la noche antes de conocer a Lucas. Había pensado que era una coincidencia cuando encontramos el broche estúpido con la misma forma de aquellas extrañas rosas.
O eso había creído siempre. Pero por primera vez, me pregunte si mis sueños no significaran algo más.
 Seguí mi vida conociendo gente, tratando de olvidar algo irremediable, una adicción al ser que amo y que siempre amare, un tiempo perdido, o no perdido porque no hay día que yo me arrepienta, porque ese tiempo fue el mejor de mi vida y nunca lo olvidare.

Todo paso lento pero mi vida se fue acoplando poco a poco sin la existencia de Lucas, conocí un chico llamado Jared del otro curso, era estatura media, moreno, un poco flaco y pelo castaño oscuro, y unos ojos increíblemente oscuros como la noche y una sonrisa terriblemente encantadora,  el me prestaba mucha atención y el combito de la Biblioteca me decía que intentara algo con el pero yo no me sentía capas, sabía que si llegaba a hacerlo sería por olvidarme de Lucas forzosamente haciéndole daño a Jared si él se llegaba a enamorar.
Empezamos a hablar poco a poco nos fuimos conociendo y me deje llevar por los consejos de mis amigas sobre: “Un clavo saca otro clavo” teoría la cual creí y por la que me deje arrastrar a intentar algo; me uní a un grupo del instituto que era de Religión y Convivencia llamado Remar, el asistía allí hasta que un día estábamos solos en el Instituto por la tarde porque habíamos llegado antes que los demás a el Cenador, estaba sentada sobre una saliente de la ventana y de pronto se me acerco y me tomo mis manos entrelazando sus dedos con los míos y acercando su frente hasta quedar a pocos centímetros de mí, estaba a punto de caer pero en ese preciso momento llego Alice diciendo irónicamente: - os e interrumpido? Note su risita burlona en la voz
-      No para nada me baje y los solté tirándome a los brazos de Alice
-      Pues no parece que no los haya interrumpido, perdón por existir
-      Si, recibo tu perdón, donde no hubieras llegado hubiera tenido la oportunidad de… de hacer algo que e querido hacer siempre… dijo Jared
-       No hace falta hacer sentir mal Jared, además te queda mucho tiempo para hacer lo que tanto quieres hacer.
-      Uyyy de que me e perdido Dana?? Cuéntame ya!
-      Me reí al escuchar las palabras de Alice, - tranquila después te contare, volví a abrazarla pero esta vez con más fuerte dándole gracias por haber interrumpido un error que estaba a punto de hacer
Así pasaron 2 semanas cogiéndonos de las manos y con acercamientos inesperados pero sin que pasara más que una mirada, un día íbamos por los prados solos y hicimos 7 intentos de besarnos pero ninguno de los dos podía hacerlo por una simple razón, no estábamos preparados para hacerlo.
No es que yo creyera mucho en los pasatiempos de Facebook pero me dio por probar El próximo beso y me salió con él, con Jared estábamos a Lunes y hay decía que era el Miércoles en una habitación de donde estudiaba, me puse re nerviosa pero lo publique.
Se lo conté a él en cuanto lo vi, y lo único que me dijo fue que el miércoles me iba a cumplir la predicción, sabiendo aquello me puse aún más nerviosa al saber que se haría realidad solo pensé en correr a avisarle a mi combito lo que estaba por suceder, todas estaban muy alegres por lo que iba a pasar.
Amaneció ya era Miércoles y estábamos en época de Trimestrales, por lo que me costaba demasiado concentrarme demasiado pensando en el Beso, si iba a hacer apasionado como los de Lucas o tiernos, no sabía solo podía besar a Lucas de esa forma porque lo amaba pero a Jared no lo creí posible.
Termine mi examen y corrí al baño, vi una persona asomada en la puerta de entrada y mi curiosidad se despertó en cuanto me asome se escondieron y yo estaba medio asomada escondiéndome detrás de la bisagra, era el me salió inesperadamente y quedamos casi pegados y con una voz tierna me susurro al oído: - hoy es miércoles, se acercó a mis labios y me dio un beso suave y demasiado tierno; no tenía la intención de llevarlo a otro nivel, me sonroje y le sonreí nos soltamos la mano y cada uno cogió para su respectivo salón agradecí por haber terminado antes el examen para así despejar mis pensamientos y no volverme un revuelto, miraba a mis amigas diciéndoles todo con la mirada ellas solo aplaudían suave y sin hacer ruido, yo no sabía que hacer por la noche me tocaba ir al vestíbulo para confirmación y él iba a estar haya no sabía cómo íbamos a reaccionar.
Se llegó la noche y me puse algo mostrona pero conservadora  a la misma vez, me alise un poco el cabello y me puse aretes y collar, medio me maquille y baje nerviosa y curiosa por saber que pasaría, apenas me vio corrió hacia mí y me abrazo con fuerza y me agarro de las manos llevándome hacia el cenador estábamos contemplando la luna y mi mirada estaba perdidamente en la suya nos acercamos un poco y me volvió a besar, cuando de pronto oí un sonido era una canción era “Mientes de Camila” al oír esa canción era como si me hubieran enterrado un puñal en el corazón me separe inmediatamente y Salí corriendo dejándolo a él ahí tirado, subí tropezándome las escaleras hasta mi dormitorio, gracias a dios no estaba Patrice agarre mi almohada y llore sin parar escuchaba a los lejos alguien toco la puerta y dejo resbalar algo por debajo de ella, me levante y vi un sobre blanco.
Lo abrí temblorosa, un broche de una rosa negra y una carta:
Danna, he de ser breve. Tienes que destruir esta postal en cuanto acabes de leerla porque sería peligroso para ti que mi novia la descubriera. Sé que si me extendiera demasiado, te aferrarías a ella para siempre, por peligroso que fuera.
Estoy bien, y todo gracias a ti. Fuiste más fuerte de lo que yo podría haberlo sido ese día. Yo no habría tenido el valor de despedirme de ti.
Y tampoco pienso hacerlo ahora.
Volveremos a estar juntos, Danna. No sé dónde, ni cuándo, ni cómo, pero lo sé. No podría ser de otro modo.
Necesito que lo creas. Porque creo en ti.
Seguramente piensas que soy feliz y que te remplace pero no es así, yo a ti te amo Danna y sería capaz de dejarlo todo por ti, eres como mi vida, te amo más que a mi vida, no sé cómo te metiste tanto en mi corazón pero hare hasta lo imposible por volver a estar contigo…perdóname por haberte hecho sufrir y llorar no te merezco pero ya sé que sin ti no puedo vivir.
Te amo, y perdóname
Lucas.

En cuanto lo leí llore pero de la alegría Lucas me amaba tanto como yo a él, quería estar conmigo como fuese y además me había regalado algo para que siempre me acompañara mientras el faltaba.
Tocaron de nuevo la puerta y la abrí era el, era Lucas nos quedamos estáticos un momento el me vio las lágrimas y mi maquillaje corrido solo dijo – estáis llorando, por mí, por mi culpa Danna Te amo
-      Yo también Te amo demasiado, me le abalance, me le tire encima rodeando su cuello con mis brazos y su cintura con mis piernas el me apretaba fuerte y enterraba su fría nariz sobre mi cuello.
-      Dios! Cuanta falta me has hecho….dios!
-      Lucas no sabes por lo que he pasado sin tenerte a mi lado, perdóname, perdóname Lucas no quería hacerlo
-      Pero de que me estáis hablando Mi Danna, el que tiene que pedir perdón soy yo no tú.
-      Mientras tú no estabas intente olvidarte fuese como fuese pero fue imposible, estuve con otro chico, Dios! Perdóname mi vida
-      Nena no tienes por qué sentirte mal por eso, yo también te deje por idiota pero ya estoy aquí y no quiero perderte de nuevo nunca más te hare sufrir
-      No hablemos más, quiero estar solo contigo, y ya, quiero darte todo de mí, quiero tenerte cerca de mi toda la noche, amanecer a tu lado
-      No —murmuró Lucas.
-      Pero porque?
-      Porque decidí que debemos esperar un poco.
-      No, yo no quiero esperar, ya espere demasiado…
-      ¿estás segura?
-      Segurísima, solo llévame a los prados lejos de aquí donde nadie más nos pueda molestar
-      Te amo tanto Danna, me llevo cargada hasta allí cerciorándose de que nadie más nos viera fugarnos.
Llegamos a los prados.
Lucas rozó sus labios contra los míos, solo una vez. Tal vez él no tuviera intención de ir más lejos, pero yo sí. Lo rodeé con mis brazos y lo besé. Todo lo demás dejó de tener importancia; solo pensaba en Lucas y en lo cerca que lo tenía, en el aroma a cedro de su piel, en el modo en que respirábamos juntos cuando nos besábamos, como si fuéramos dos partes de una misma persona. Estremecida por la emoción, noté que me hormigueaban las puntas de los dedos, el abdomen, todo el cuerpo.
—Debería salir corriendo de aquí. —Su cálido aliento batió contra mi oído. Sus dedos se deslizaron hasta la cinturilla de mi falda, que utilizó para arramblarme contra él—. ¿Qué me has hecho?
Decidí apartarme cuando me apretó contra su pecho. Llegados a ese punto, solía retirarme por miedo de lo que mi deseo por Lucas pudiera llevarme a hacer. Lo lógico habría sido que fuera él quien tuviera miedo, pero no era así. Confiaba lo suficiente en mí para besarme, para dejarse caer al suelo y acabar ambos arrodillados el uno frente al otro, para cerrar los ojos cuando le pasé las manos por el pelo.
Lo besé apasionadamente. Lucas me subió el jersey por la espalda y levanté los brazos para ayudarle a quitármelo. Solo llevaba el sujetador, negro azulado.
Lucas me miraba con intensidad y su respiración se volvía cada vez más rápida y superficial. Se quitó el jersey y lo extendió en el suelo, como una manta. Luego me tendió encima, para que quedara tumbada sobre el jersey, debajo de él. La respiración de Lucas seguía desbocada, pero luchaba por mantener el control.
—Aquí no, ni esta noche... Pero tal vez podríamos traer algo o encontrar otro lugar donde estar solos una noche...
Lo silencié con un beso, lo bastante efusivo y apasionado para hacerle entender que no accedía. Lucas me devolvió el beso y me abrazó con fuerza... Aunque no con tanta como para no poder darme la vuelta y colocarme encima de él, de modo que ahora era Lucas quien tenía la espalda contra el suelo y quedaba tendido debajo de mí. Lo sentía todo multiplicado por cien: sus piernas alrededor de las mías, el cuadrado helado de su hebilla contra mi abdomen, sus dedos jugueteando con el tirante de mi sujetador, haciéndolo resbalar por mi hombro.
Por un instante, solo un instante, me pregunté cómo sería si Lucas y yo hubiéramos subido allí con mantas, almohadas, música y protección y hubiéramos tenido toda la noche para estar juntos.
A Lucas le brillaban los ojos y notaba su cálida y acelerada respiración contra mi mejilla.
Lucas se revolvió solo un segundo cuando el éxtasis nos alcanzó a ambos: mi pulso se fundió con el suyo.
Todo fue tan mágico, tan tierno, tan apasionado, tan irreal, era como una de las fantasías que tenía siempre, solo que esta vez era muy real, nos entregamos uno  al otro sin importarnos nada, sin pensar en que estábamos desnudos en medio de una montaña elevada, solo nos importaba nosotros y vivir el momento, fue algo doloroso pero no me importaba me sentía como en otro mundo , la pasión y la excitación nos invadió por completo, nada parecía tener sentido cuando me miraba de esa manera, como si yo fuera su premio en vez de la afortunada ganadora.
Nuestras miradas se encontraron por un momento; sus ojos verdes tan profundos que me imagine que en realidad me estaba mirando el centro de mi alma.
Yo no podía dejar de pensar que tenía entre mis brazos a alguien más parecido a un ángel que a un hombre, el hacía que pareciera natural tener sus labios contra los míos, contra mi rostro, mi cuello, mi pecho, mi espalda y todo mi ser.
La camisa de Lucas  estaba en el suelo. Nunca conseguía superar la impresión que me producía ver su cuerpo tan perfecto, blanco pero bronceado, frio, pulido como el mármol. Deslice mi mano por su pecho duro como la piedra, recorriendo sus músculos maravillándome. De repente se estremeció y su boca busco la mía de nuevo.  Cuidadosamente deje que la punta de mi lengua presionara su labio liso como el cristal y el suspiro. Su dulce aliento soplo, frio y delicioso, sobre mi cuello mientras bajaba.
Apreté mis labios contra su pecho, besándolo con fuerza…pasaron las horas y todavía seguíamos juntos, apretados, dándonos calor, protegiéndonos y acariciándonos, la pasión que hubo entre nosotros fue irrompible, fue doloroso pero no me arrepiento de nada porque todo fue muy mágico, muy tierno y suave. Ya nos habíamos entregado uno al otro ya éramos solo una persona, nuestro amor era inmenso.
Me quede recostada en su pecho mientras mirábamos  las estrellas y la luna con un hermoso arcoíris alrededor, el me acariciaba el cabello mientras yo hacía circulitos con mi dedo índice en su pecho, nuestras miradas se encontraban tan penetrantes y llenas de pasión que él no resistía y me besaba, yo respondía a sus caricias y a sus besos montándome encima de él o tendida en el piso y el sobre mí, no nos importaba que mañana tocara madrugar y estar dormidos faltando así a clase, toda la noche nos tocamos, nos besamos, nos hicimos el amor. Desperté en su pecho; él me había cubierto con su camisa y me había puesto la falda y el su pantalón, él ya estaba despierto lo mire tierna y lo bese suavemente lento para que perdurara, no pensábamos ir a clase ni tampoco aparecernos en mi dormitorio así que nos vestimos con desánimo y nos dirigimos a su dormitorio, él no tenía compañero pero tenía una cama extra, las juntamos y nos recostamos arrejuntados para dormir y descansar, él se quitó su camisa y los zapatos y yo me quede con el sostén y la falda abrigándome con su cuerpo junto al mío, nos dormimos y despertamos a las 6:30 pm, me levante de un salto y me vestí a toda prisa.
Lucas se apoyó en el marco de la puerta diciendo:
-      Te amo Danna, gracias por estar conmigo, estuviste estupenda y te viste hermosa, nunca me imaginé que podría estar contigo no sé qué me hiciste pero estoy que me enloquezco por ti Amor, nunca más te dejare.
-      Me empine para besarlo y él me agarro por la cintura besándome con vehemencia, - Simplemente Te amo Lucas y nunca quiero perderte, eres mío y siempre lo serás ¡Mío!
-      Tú también eres ¡Mía! ¡Solo mía!
-      Me separe y al salir me agarro de la mano y me envolvió en sus brazos quedando a pocos centímetros – no quiero dejarte ir
-      Yo tampoco pero mañana nos veremos el tiempo a tu lado se me va de volada y quiero estar contigo todos los días de mi existencia
-      Me soltó y Salí corriendo mientras inventaba una excusa de porque no fui a clase y preparando el discurso para contarle a Patrice.

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