CAPITULO IX:
Abrí la puerta y Patrice estaba como siempre mirándose al espejo y sin apartar la vista de él dijo: - ni me digas con quien estabas porque ya sé que fue con Lucas.
- Como lo sabes? masculle
- Vi la carta tirada en el piso con su corbata, eso lo dice todo ¿no?
- Hay! Porque rayos soy tan descuidada
- Dime que hicieron aparte de hacer el amor toda la noche?
- Mmmm…mirarnos, besarnos, diciéndonos cuanto nos amábamos...
- Wow ya veo que fue una noche muy romántica porque por lo que veo tu cabello es un desastre total, ven te peino antes de que vayas a inventarte una excusa a la Rectoría con la facha que tienes.
Me desenredo suavemente deslizando sus dedos y haciendo un moño flojo dejando caer algunos mechones sobre mi rostro, arreglándome el uniforme arrugado y simulando cara de enferma me hecho un poco de polvo blanco para que se me vieran mis grandes ojeras por no dormir. Quede casi perfecta salvo mi cara desastrosa pero era necesario para poder convencer a la Rectora que estaba enferma y que Patrice me aconsejo quedarme en mi dormitorio y no asistir a clase. - Ya me puse al día con mis deberes dije entre dientes.
- Mmmm veo que le queda muy bien esto de faltar a clase Señorita Oliver
- En realidad no…me hizo falta saludar a mis amigos
- ¡Señorita! Aquí no estamos para intimidar con nadie, aquí estamos para aprender
- Si lo sé. Pero era explicándole que no pareció nada agradable quedarme encerrada.
- Está bien, entonces descansé para mañana estudiar
- Gracias Stephanie lo haré…
Camino a mi dormitorio me encontré con Lucas peleando con su supuesta novia… me reí entre dientes disimulando mi satisfacción, me quede perpleja cuando vi que Isabela le había pegado una cachetada y me fulmino con la mirada al pasar por mi lado, no espere un segundo y no me importo que ella me viera tirármele a los brazos a Lucas, él era ¡Mío! Me le abalance y el me beso el cuello suave mientras decía: - ya sabe que te amo a ti, y que anoche estuvimos juntos, ya lo sabe por eso te miro mal y me pegó.
- No me interesa que digan de mí, no me interesa que diga ella de mí, solo quiero estar contigo y con nadie más!
- Yo también quiero estar solo contigo, vamos a mi habitación un rato
- Si, si llévame ya.
Me arrojo a su cama y me beso, nos besamos como anoche y nos acariciamos; el en su refrigerador tenía una botella de vino, la descorcho y sirvió en dos copas dándome una suavemente, era como si no me tocara, era un suave roce con mi piel; hablamos, nos besamos y acariciamos suavemente. Me quede dormida entre su pecho acurrucada en el hasta que amaneció y me bañe a la carrera con él obviamente, me sentía algo avergonzada por qué no sabía cómo me veía sin ropa, el me contemplaba de arriba abajo embozando una amplia sonrisa de oreja a oreja:
- Oye antes no te burlas, tengo un aspecto terrorífico
- Como crees que me voy a burlar de algo tan hermoso
- Créeme más hermoso es este baño, más hermoso es tu glorioso cuerpo
- No me puedo comparar contigo Danna, tu belleza es natural y muy delicada
- No sé qué es lo que tú me ves, realmente nunca antes me había hecho sentir así
- Es por qué nadie se da cuenta de la personificación autentica que tienen al frente, más que todos se fijan es en lo postizo, son muy superficiales, a mí nunca me han gustado chicas como Courtney o Patrice me gustas solo tú, ¿tú por si acaso me embrujaste o algo?
- Como se te ocurre decir eso, entonces tú también me trabajaste porque yo me siento igual
- Se rió con fuerza apretándome a su cuerpo, me acariciaba toda mi espalda con su delicado dedo índice, bajando hasta casi llegar a mis glúteos, me besaba el cuello y el pecho – oye es mejor que paremos, no podemos llegar tarde a clase
- No quiero parar por mí me quedaría todo mi vida a tu lado
- Por mí también pero no podemos si quieres esta noche….nos queda por estrenar la Torre Norte…El bosque…el invernadero….
- Me apunto a todo lo que tenga que ver contigo, pero me vas a dejar con ojeras inmensas de no dejarme dormir
- Y yo que? Yo también quedare con ojeras pero no me importa, entonces esta noche en la Torre Norte, me asegurare de llevar todo lo necesario para que estés cómoda.
Pasaron las clases lento, no veía la hora de que fuera de noche esto de la “Practica” estaba demasiado bueno y desconcentrarte, sé que estuve con él todo el día, en la biblioteca pero mi ansiedad era aun mayor cuando lo besaba.
Mientras Patrice me ayudaba a arreglarme, yo estaba algo distraída y ruborizada por saber que Patrice me estaba ayudando a prepararme para una noche… me aliso mi cabello y me maquillo muy atrevidamente, me guardo una lencería en mi pequeño bolsito y me puso un vestido suyo de satén negro que se deslizaba sobre mi cuerpo haciéndolo ver…mas…bueno no sé ¿sensual? Por lo menos yo me sentía así y recé para que Lucas viera lo mismo que yo estoy viendo, la lencería era negra con pequeños corazones bordados de color fucsia y unos delicados moños con cinta rosa, saber que en la Torre norte me iba a estar esperando me hizo temblar de pies a cabeza tal vez con una manta música, vino o champaña era un sueño realizado.
Baje las escaleras tropezando tratando de no hacer bulla para que no me pillaran en tremenda facha yendo hacia la Torre Norte, subí las escalones ansiosa por estar en sus brazos. Abrí la puerta ruidosa cuidadosamente y lo vi a el sobre el marco de la ventana, el suelo estaba lleno de pétalos de rosas, una manta peluda como de animal, champaña y una mini grabadora con una música muy relajante.
- Oye ¿Qué es todo esto?
- Oh, llegaste, mm no mucho para lo que te mereces
- ¿Cómo? Estás loco es más de lo que esperaba todo lo que yo quiero es estar en tus brazos
- Para mí es muy poco, limpie un poco, por qué estaba lleno de telarañas – veo que tu belleza es producto de Patrice ¿no?
- Si, ella me ayudo a verme así para ti esta noche
- Para mi eres hermosa de todas las formas aunque no me quejo
- Voltéate, le susurre
- ¿Ya?
- No!
- Ahora si, mira…
- Sus ojos se le desorbitaron, - estas….estas…ufff no tengo palabras…me costara controlarme con ese vestidito que tienes puesto
- De eso se trata, de descontrolarte
- Danna me vas a volver loco
- Ven, bésame hazme tuya,
- ¿No es mejor que comas algo primero?
- No…quememos calorías
- Bien entonces vamos a correr a los prados dijo burlón
- No, tengo otra idea para quemar calorías, todavía nos queda un montón de pétalos que rozar…
Pero no pude terminar. Ya me había cogido en brazos sus labios silenciaron los míos mientras me tumbaba sobre la manta suave.
Alguien me despertó zarandeándome; era Alexa totalmente despelucada, con la ropa vuelta una nada y con una cara de satisfacción increíblemente aterradora; me jalo y me condujo hasta los bosques y me abrazaba súper entusiasmada y como si estuviera en otro planeta, me conto sobre su fantasía realizada con Matt obviamente me imagine lo que yo estaba viviendo en estos momentos con Lucas Ross; me reí disimulada y le dije:
- Te entiendo, yo estoy pasando por lo mismo
- ¿Cómo? Porque no me habías contado…
- Porque no e tenido tiempo Alex pero ya lo sabes estoy mega feliz con Lucas, lo amo con todo mi corazón y el también a mi…y veo que tu con Matt las cosas van muy bien…
- Te lo tengo que contar todo con detalles:
“Nos encontrábamos en su habitación bajo la luz de la luna; teníamos la mirada gacha, la levantamos y entrelazamos nuestras manos; de pronto paso una estrella fugaz me señalo con su dedo y dijo con una voz tierna: - te regalo esa estrella como símbolo de todo mi amor por ti…me beso la frente, bajo a la boca, después al cuello y al pecho; yo me deje llevar y respondí a su necesidad física porque también era la mía, desesperada y con mucho deseo le arranque su camisa y el me jalo la camisa mía dejándome mi piel al descubierto mientras jugueteaba con mis tirantes mientras con la otra mano me cargaba y me subía encima de sus muslos, para ser sincera era virgen pero con mucha experiencia gracias a libros y graficas; estaba llena de pasión, necesidad, amor y curiosidad, sus manos recorrieron mi cuerpo centímetro por centímetro, mientras yo memorizaba cada uno de sus músculos contraídos y tensos maravillándome de cómo es posible tanta belleza natural; nunca antes había sentido lo que sentí con él esa noche, era un placer inmenso, y una necesidad de seguir sin parar todo el tiempo que fuera posible, su boca era suave, fría y gruesa cada vez que me besaba sentía mi corazón como un volcán a punto de explotar y mis labios se sentían como drogados que con la primera dosis quedaba necesitándolo de por vida, su lengua rozaba tiernamente mi boca y parece extravagante u obsceno pero mi cuello estaba húmedo de tanto tacto; todo fue tan mágico tan irreal, tan fantasioso que disfrutaba de cada segundo, de cada beso, de cada tacto como si fuera el ultimo; estaba extasiada, tire mi cabeza en su pecho besándolo dulcemente diciéndole con esto cuanto había esperado y ansiado este momento y de lo bien que me sentí, sentía como si fuera la mujer más feliz del mundo, su aroma era tranquilizante y sus ojos tan penetrantes que no resistía contenerle la mirada por mas pasión que hubiera.
- ¿cómo es que sabes tanto y eres virgen?
- Gracias a libros, graficas ya sabes todo eso
- Pues me ganaste porque la verdad estuviste uf sin palabras.
- Me da miedo que te asustes
- ¿Por qué? Porque no eres para nada tierna, porque tienes experiencia y pareces Mm..... algo más que un humano en….eso…
- No lo sé de pronto te espantabas de ver que tengo tanta experiencia…por decirlo así…
- Mira puede que fuiste virgen porque ya no lo eres pero yo que no lo soy y no tengo tanta experiencia como tu…no entiendo la verdad…
- Mira para aprender no se necesita la práctica, y solté una sonrisita picara
- Nunca antes me lo había planteado de esa manera.
- Pues ya sabes, nunca me había sentido así en mi vida! No quiero que nunca pare
- Tenemos todo lo que resta de año para escabullirnos de vez en cuando y vayamos a la ciudad un fin de semana y mi habitación…pues…siempre está libre, mi compañero lo cambiaron y no me han puesto otro…así que…
- Por mi me quedaría toda mi vida entre tus brazos, disfruto tanto est5ando a tu lado porque nunca me imaginé que esto fuera a set tan real, para mí era solo una idiota fantasía más en mi vida
- Mira yo no hago esto por compasión, ni por diversión, ni por venganza; lo hago por amor, porque sin darme cuenta ya estabas hay presente, me enamore sin pensarlo y no quiero perderte nunca
- Ni yo a ti
Me acaricio el cabello hasta quedarme dormida, desperté en sus brazos cálidos y tensos, él se encontraba dormido y con un beso lo desperté.
Prácticamente todos los días teníamos nuestros encuentros, muchas veces no era solo sexo, era salidas juntos a la ciudad, ir a cine, comer juntos, dormir juntos todo era especial y eterno para mí.
No quería que nunca se acabara y ahora vengo de su habitación para contártelo porque él se durmió y me quede despierta de tanta satisfacción que recorría mi cuerpo, no sé cómo se esté sintiendo el pero no aguantaba más necesitaba contártelo todo.”
Después de que Alex me contara lo sucedido tuve que cerciorarme de que no tenía la boca en el suelo ni que la baba me escurriera como una llave abierta; no tuve la suficiente fuerza por decirlo así para hablar pues la noticia me había dejado patidifusa, la abrace con ganas y le mordía con mucha fuerza el cuello hasta el punto en que le saque sangre y sus pequeñas heridas eran profundas gracias a mis dientes, ella gimió de dolor y se separó bruscamente de mi boca; no sé porque lo hice fue un impulso inevitable sentía como la sangre recorría toda mi boca ese dulce sabor a oxido con sal me estremeció hasta un punto que yo no me conocía , un placer, una necesidad tan extraña y desconocida en mí que difícilmente logre controlarme.
- Hay que demonios haz hecho Danna ¿es que te enloqueciste?
- No lo sé Alex simplemente al sentir el olor de tu cuello sentí la necesidad de morderte
- No sé qué carajos eres o que se te está pasando por la cabeza en este momento, pero me das miedo, mírate no más esos inmensos colmillos que tienes, tus ojos son amarillos y está muy pálida; se sujetaba fuertemente el cuello para parar el sangrado y mirándome con recelo. Tenía demasiado susto se le notaba en el rostro
- Perdóname no sé qué me pasa, por favor escúchame déjame ayudarte
- ¿Ayudarme? Como haz de ayudarme si lo que haces es algo repugnante y escalofriante, aléjate de mí monstruo…no te me acerques nunca más, voy a investigar que mierda eres tú, y llegare a una conclusión pero por lo pronto lárgate! ¡ya!
Me empujó hacia la puerta de un tirón dejándome fuera en la soledad y el frio de la noche; me apresure a dirigirme a un fregadero para limpiarme los rastros de la sabrosa sangré de Alexa que recorría mi boca y pronto mi cuello, me causaba dolor tener que limpiármela pero al mirarme en un espejo me aterroricé de verme convertida en un monstruo con largos colmillos y llena de sangre por doquier y con los ojos llenos de venas rojizas e increíblemente amarillos como el oro de pronto recordé aquella rosa roja como la sangre y con espinas de mi anterior sueño ¿Tendría que ver esto con lo que me estaba pasando? ¡No! No podría ser, yo no era un monstruo, yo no era sobrenatural, yo no era un inmortal eran solo leyendas, de pronto mis ojos se tornaron rojos como la sangre que tenía en la boca, mi cabello se tornó más oscuro más negro y mi piel más blanca como la cal, me limpie cuidadosamente la sangre de mi boca con los dedos y me lambí los dedos era excitante aquel sabor era como si fuera una droga tal vez la heroína es comparable, cada vez que tragaba y el sabor a oxido recorría mi garganta sentía un temblor por todo mi cuerpo y mis ojos se ponían blancos del éxtasis, no sabía que pensar pero me dolían las encías y mi cabeza daba vueltas. Me relaje un poco y termine de limpiarme todo en mi volvió a la normalidad, otra vez estaba chapeada y mi cabello no estaba tan oscuro, y…los colmillos…ya habían desaparecido.
CAPITULO X:
Todo era diferente en mi vida, se me agudizo el oído, era más rápida, ya no necesite de mis anteojos y era más fuerte, como había ventajas de ser esa cosa que soy también habían desventajas el sol me hacía daño, mi apetito desapareció, solo deseaba sangre y más sangre, le cogí mucho más miedo a el agua y simplemente el ver a un cura, un monje, una cruz era como si me quemaran viva.
Cuando nuestros labios volvieron a encontrarse, el beso fue diferente, intenso, casi desesperado. Nuestras respiraciones se habían acelerado y nos impedían hablar. No existía nada en el mundo salvo él y esa voz monótona en mi interior que insistía una y otra vez en que él era mío, mío, mío...
Sus dedos rozaron el fino tirante del vestido y este se escurrió de mi hombro y dejó a la vista la curvatura superior de mi pecho. Lucas dibujó con su pulgar una línea entre mi oreja y mi hombro. Deseé que no se detuviera, que me tocara como necesitaba que me tocaran. No pensaba racionalmente, de hecho apenas conseguía pensar. En aquel momento solo existía mi cuerpo y lo que me exigía. Sabía qué debía hacer, aunque ni siquiera llegara a imaginarlo todavía. Lo sabía.
Para, me dije. Sin embargo, Lucas y yo habíamos ido demasiado lejos para poder detenernos. Lo necesitaba, por completo, ahora. Sujeté su rostro entre mis manos y posé mis labios suavemente en los suyos, en su barbilla, en su cuello. Y al ver el pulso de las venas latiendo bajo la piel, no pude reprimir mi sed de él.
Lo mordí en el cuello, con fuerza. Lo oí gritar de dolor, desconcertado, pero al mismo tiempo la sangre salió disparada hacia mi lengua y el espeso sabor metálico se propagó en mi interior como un incendio: ardiente, incontrolable, mortífero y bello. Al tragar, el sabor de la sangre de Lucas en mi garganta fue lo más dulce que había conocido hasta el momento.
Lucas intentó separarse de mí, pero ya estaba muy debilitado. Lo cogí entre mis brazos cuando empezó a desplomarse para poder seguir bebiendo con avidez. Tenía la sensación de estar aspirando su alma junto con su sangre. Nunca habíamos estado tan unidos como en ese momento.
Mío, pensé. Mío.
En ese momento, el cuerpo de Lucas se relajó por completo: se había desmayado. Y el darme cuenta de su estado fue como un jarro de agua fría que me sacó del trance de golpe.
Respiré jadeante y solté a Lucas, que cayó desmadejado al suelo del senador. El corte amplio y profundo que mis dientes habían dejado en su cuello, oscuro y húmedo a la luz de la luna, resplandecía como tinta derramada. Caía un pequeño hilillo de sangre sobre los tablones del suelo, donde estaba formándose un charco alrededor de una pequeña estrella plateada que se me había caído del pelo.
—Socorro —jadeé, sin aire, en un susurro apenas audible. Aún tenía los labios pegajosos y calientes por la sangre de Lucas—. Por favor, que alguien me ayude.
Descendí tambaleante los escalones del senador, desesperada por encontrar a alguien, a quien fuera. Mis padres se pondrían hechos una furia, por no hablar de la señora Bethany, pero alguien tenía que ayudar a Lucas.
Mientras Lucas yacía en el suelo, todas las paredes se tornaron como si fueran espejos, la criatura extraña que había en el cristal indescriptiblemente hermosa, tanto como Patrice o Courtney en todos sus detalles. Su contorno era fluido, incluso en reposo, y su rostro impecable era pálido como la luna contra el marco de su pelo espeso y oscuro. Tenía las extremidades esbeltas y fuertes y su piel relucía sutilmente luminosa como la perla bajo la luz de la luna.
Mi segunda reacción fue horror.
¿Quién era ella? A primera vista no podía encontrar mi propio rostro en los suaves planos perfectos de sus rasgos.
¡Y sus ojos! Aunque ya me los había visto por primera vez seguían horrorizándome.
Mientras yo me estudiaba en el espejo y reaccionaba de este modo, su rostro se mantuvo perfectamente sereno, como la talla de una diosa. Sin que mostrara nada de la agitación que se revolvía en mi interior. De pronto solo hubo oscuridad y el reluciente color de la sangre de Lucas derramada en el suelo de mármol, ese olor, ese sabor me quemaba la garganta; me lavaría la cara: tenía los labios manchados con la sangre de Lucas y unas cuantas gotas me habían salpicado las mejillas, me encontré mirando las manchas de sangre con mayor detenimiento. Tenía los labios muy rojos y seguían hinchados de haber estado besándonos.
Me pasé la punta de la lengua lentamente por el contorno de los labios. Volví a probar el sabor de la sangre de Lucas y fue como si en ese momento estuviera tan cerca de mí como cuando lo había tenido entre mis brazos. Algo me hizo sobresaltar – solo era la alarma del reloj.
¿Había sido esto una más de mis pesadillas? ¿O era un aviso a lo que pronto me esperaría? ¿Tendría que ver todo esto con aquella rosa roja? ¿Me estaba obsesionado con los vampiros por la clase de la Señorita Bethany? ¿O era que en realidad ya era uno?
Me levante alarmada y a tropezones me dirigí a mi baño sin hacer ruido para no despertar a Patrice; todo era igual, mi tonto rubor en mis mejillas, mi pelo hecho trizas, mis labios rosa y mis grandísimas ojeras; pero espera había algo diferente en mis ojos, estaban más claros eran como un amarillo, se supone que mis ojos son negros ¿no? ¿Por qué estos estaban de un color tan ridículamente hermosos? Pensé que aún seguía somnolienta, me rasque bruscamente y nada seguían del mismo color, estaba demasiado abrumada, confundida y quería regresar el tiempo para no tener que ver aquel cambio.
Salí rascándome la cabeza y Patrice ya estaba sentada en la cama desenredándose el cabello con una suavidad increíble mientras me decía:
- ¿Estas usando lentes de contacto?
- No para nada, ¿Por qué lo dices?
- Tus ojos eran negros y ahora de repente son ¿amarillos?
- Es que yo creo que es por el sol que está haciendo que los tengo irritados creo. vacile
- Jum, a mí no me engañas Danna dime la verdad son lentes no te de pena reconocerlo, todo mundo los usa para parecer más atractivo, antes te felicito ya te estas esforzando más para verte como toda una dama
- ¡no tengo lentes Pat! Dios créeme
- Mira se supone que somos amigas ¿no? Si no son lentes entonces cuéntame que ha pasado
- Está bien pero prométeme no le vas a contar a nadie
- Lo juro
- Anoche tuve un sueño muy extra…ño…soñé que mordía a…Lucas…y que tenía colmillos y ojos rojos como la sangre…también soñé que mordía a…a…Alex…que se asustó mucho por como la mordí…me hecho y me asuste demasiado…porque me gustaba el sabor de la sangre…puaj…era una necesidad y un placer que no me dejaba contenerme… tartamudee – Patrice soltó una risotada como si hubiera contado un chiste
- Mira Danna era obvio que un día de estos te ibas a convertir en uno de nosotros…eres de antepasados inmortales, no tienes por qué alarmarte, pronto te acostumbraras…
- ¿Qué? Como que soy un inmortal, si solo fue un ridículo sueño, esos solo son leyendas nada más…
- Mira lo de Lucas si fue un sueño por decirlo así y ¿sabes porque lo tuviste? Porque lo deseas hasta el límite en que quieres beber de su sangre pero lo de tu amiguita Alexa si fue verdad ella en este momento te esta odiando y repugnando, han pasado ya días desde que la mordiste ¿es que acaso no lo recuerdas?
- ¿Qué? ¿Cómo? no puede ser…yo soy normal…esto…esto solo es una pesadilla…despiértate Danna…despiértate y vuelve a ser normal…
- Nena no es ninguna pesadilla estas despierta en estos momentos, esto es real ya poco a poco te acostumbraras a la idea, además no eres del todo un vampiro eres mitad y mitad para completar tu transformación alguien debe matarte por lo pronto solo necesitas beber sangre de los depósitos de la torre norte de vez en cuando, podes seguir comiendo normal y queda algo más por contarte…pero no sé si deba…
- Patrice ya me has dejado patidifusa con todo lo que me has dicho ¿Qué más puede abrumarme?
- Que Lucas es como tú, solo que no lo ha descubierto todavía, yo de ti me cuidaría de ese cuellito…todos los que nos aceptan aquí en Eternidad es porque descendemos de antepasados inmortales, bonito nombre el del Instituto ¿no? Lucas ya lo sabe pero creo que se le prohibió que te contara, sabe que es mitad vampiro pero no ha experimentado tomar sangre ni se le han notado los cambios en su cuerpo pero pronto será…
- Como…como así…que…Lucas ya sabe de esto…dios…al menos no soy yo sola la que tiene que lidiar con esto…pero mi Lucas…mi hermoso…ya veo porque es tan perfecto y todos ustedes lo son…porque son sobrenaturales…pero cuantos años tenes tu…
- Casi un siglo 97 años, solo que nosotros no envejecemos y según tengo entendido Lucas nunca va aceptar ser uno de nosotros, quiere quedarse así, mitad y mitad solo domínense cuando vayan a…ya sabes…puede ocurrir una gran tragedia si alguno de los dos termina muerto y se vuelve inmortal del todo, ya si tú lo deseas bienvenida eres, pero por lo pronto te aconsejo cuida tus instintos hacia Lucas…
- Lo hare…
Tenía tanta furia que no podía pensar con claridad; por una parte quería arrodillármele a Alexa si fuera posible para explicarle todo lo que estaba pasando conmigo que ni yo misma lo entendía; Sin embargo, ¿cómo podía siquiera pasárseme por la cabeza decirle perdona porque anoche estuve a punto de matarte? y por otra parte ir a exigirle a Lucas que me contara todo lo que sabía de (Los Inmortales)…no me había acostumbrado todavía a la idea y gracias a mis ojos amarillos todos en el vestíbulo se volteaban a mirarme, no sé si era bueno porque seguramente ya era más (Linda, por decirlo así) o era malo pues notaban el cambio y me creerían “rara”
Mis manos torpes y temblorosas buscaron a ciegas el pomo de cristal del baño. En cuanto me miré en el espejo, comprendí por qué me miraban de esa manera pues como según había entendido cuando hace demasiado frio mis ojos se tornaban rojos sangre ¿Qué creería la gente? ¿Qué era una niña rara? ¿O que era una estúpida por usar aquellos lentes de ese color? Abrí la llave del grifo y me moje un poco los ojos pero con esto solo logre que se enrojecieran mas ¿Qué le diría a Lucas? me pasaron muchos pensamientos malos por mi cabeza imaginándome si quiera como iría a reaccionar Lucas al verme como un monstruo.
Al salir del baño él estaba ahí esperándome recostado contra la pared sonriéndome tímidamente y con mucho entusiasmo ¿será que no había notado la diferencia en mí? ¿O ya sabía y quería apoyarme? Le sonreí y sin pensarlo dos veces me abalance sobre el poniéndome en puntillas para poder agarrarlo del cuello pero cerciorándose de mis instintos para poder controlarme y no cometer una brutalidad delante de otros.
Al mirar más de cerca le note que él también tenía los ojos rojos sangre, ¿ya habría mordido a alguien? Nos miramos más de cerca y nuestros ojos ahora eran mucho más penetrantes e hipnotizantés; me suspiro en el cuello, sentía los movimientos de su boca y el aliento mientras decía:
- Tranquila no he mordido a nadie como tú a Alex, se están dando solos los cambios; créeme en cuanto Alex me conto lo que le hiciste desapareciste por días no ibas ni a clase, quería hablar contigo pero no apareciste; quiero que sepas que te apoyare hasta la muerte si es que algún día llega – dijo en tono burlón. Vamos a estar juntos en esto te lo prometo.
- La verdad yo creí que cuando tú supieras de la cosa que era yo me dejarías y me odiarías…
- Como crees, si yo soy la misma “cosa” como dices tú, nosotros no tenemos la culpa de ser como somos…además yo a vos te amo y siempre te amare
- Yo también te amo a vos; por algún motivo me alegra que tú seas…la misma cosa que soy yo; así tendré con quien estar sin que esa persona piense que soy una rarita o un monstruo…
- Juntos vamos a salir de esto si es posible, por lo pronto tratar de controlar nuestros instintos y valernos de beber de los depósitos…
- Esto quiere decir…
- Que toca no tener encuentros apasionados por un largo tiempo, nosotros nunca sabemos que podría pasar si no nos mantenemos bajo control.
- No sé si pueda resistirme la verdad…eres demasiado provocativo…no aguantaría no poder tocarte ni besarte eres…eres delicioso – dije para mis adentros.
- Mi Danna uno de mis nuevos dones por decirlo así es leer lo que piensan los demás… y tocio para disimular la risita que guardaba entre dientes
- Oh, lo siento Lucas es que no controló mis deseos hacia ti, es mucha mi sed de ti…lo siento.
- Créeme a mi también me duele resistirme de tu olor, eres como mi droga en la que puedo caer muy fácil y que se me es difícil liberarme de ella.
- Llévame a tu cuarto prometo no excederme ¿sí? Por favor quiero estar a solas contigo para…para que me expliques…eso de la cosa que somos…tu que ya sabes bien…pues del tema – no pude evitar soltar una risita traviesa
- Jum la verdad me encantaría pero no sé si confiar en ti, puede que te dé por besarme y no te controles aunque no te niego que yo me moriría por besarte como antes pero no quiero hacerte daño…
- Deja la prevención y vamos ya – lo jale hasta llegar a su dormitorio para supuestamente “escuchar la explicación” estaba dispuesta a correr el riesgo solo para poder tocar de nuevo su pecho y besar sus labios.
Al llegar apreté mis labios contra su cuello, su pulso era firme. Lucas se puso tenso y pensé que tal vez había ido demasiado lejos. Tampoco debe de ser fácil para él. A veces pienso que voy a volverme loca si no lo toco, así que ¿cuánto peor no ha de ser para él?
Me devolvió en beso tierno y se separó diciendo con esto el alto que debía poner antes de ser incapaz de controlarse.
Me acarició la mejilla con un dedo, delicado como la suave punta de un pincel. En ese momento recordé El beso de Klimt, con sus dorados y sus brumas, y por un instante tuve la sensación de haber sido atraída junto a Lucas al interior del cuadro, envueltos por su belleza y pasión. Escondidos detrás de los estantes como estábamos, perdidos en un laberinto de cuero viejo y cuarteado, satén arrugado y hebillas con diamantes de imitación ajados por el tiempo, Lucas y yo podríamos habernos besado durante horas sin que nos encontraran. Me imaginé la escena un momento: Lucas colocando un abrigo negro de pieles en el suelo, dejándome encima de la manta improvisada, inclinándose sobre mí... mordiéndome, saboreando mi sangre entregándonos uno al otro sin importar los riesgos y teniendo la certeza de que queríamos pertenecernos eternamente así él se reusara; el solo hecho de pensar que estaríamos juntos por toda la eternidad me hacía sentir mariposas en el estómago; todo con él era tan mágico e irreal a veces pensaba que todo era un sueño y que en realidad no era mi vida si no tal vez la de alguien más, lo sé es un hipótesis algo extraña y poco convencedora pero era lo creía y lo más probable era que ya lo sabía pues podía leer lo estaba pensando.
Me miro inquisitivo y con lujuria a la misma vez, sus ojos de un momento a otro se tornaron rojos, los cerró con fuerza y se sentó en el bordillo de la ventana. Me dirigí hacia el con paso lento y pase mis palmas por su pecho recostando mi barbilla en sus hombros, el entrelazo una mano mía con la de él besándomela y diciendo encima de ella:
- Perdóname mi nena simplemente con solo mirarte no resisto mis instintos, voy a terminar haciéndote daño te dije que no era buena idea que vinieras conmigo
- Pues te tengo un trato ¿sí?
- Dime
- Probemos hasta donde llega tu control
- Como se te ocurre semejante disparate Danna, es obvio que voy a terminar matándote o hiriéndote y no quiero
- Mira yo solo deseo estar contigo entre tus brazos y besar tus labios, tocar tu cuerpo eso es todo además no es tan mala idea que podamos amarnos por toda la eternidad
- Mira yo también me muero por besarte y tocarte pero no quiero terminar muerto y bebiendo solo sangre quiero quedarme otro rato así
- Lo siento – lo silencie con un beso corto pero efusivo mientras le pasaba mis manos por el cuello entre la camisa.
- Me separo y dijo – Danna no es prudente
- Cállate
Poco a poco nos fuimos bajando hacia su cama mientras le susurraba al oído – te amo Lucas Ross Te amo con locura – yo también próxima señorita Ross.
Esas palabras me dejaron patidifusa, ¿Cómo así que próxima señorita Ross? ¿Es que me iba a casar? Me separe y le dije -¿Próxima que?
- Próxima Señorita Ross; pues si yo a usted señorita la amo con demencia y quiero estar con vos por toda mi vida, serás mía dentro de poco
- ¿Cómo? Porque no me lo habías dicho Dios, no puedo creer que me quieras es simplemente ilusorio que te hayas fijado en alguien como yo
- Mira dejémonos de parlamento y sigamos con…lo nuestro…
Sentí como un río al flujo del calor moderado a través de mí cuerpo cuando comprendí que nosotros estábamos juntos, y por fin solos, realmente solos.
Nos besamos frenéticamente como si realmente estuviéramos hambrientos uno del otro, como una persona esta hambrienta de comida nosotros estábamos hambrientos de sangre como de frenesí.
Sentía mi garganta arder al rosar mis labios contra su cuello pero estaba controlándome por difícil que se me hiciera; el cerraba los ojos con fuerza y se mordía el labio mientras me quitaba desaforadamente mi camisa mientras yo luchaba contra su pantalón, me miro con sus ojos rojos embozando una gran sonrisa, y una mano vino contra un lado de mi parte posterior, y bajo mi falda disimuladamente sin dejar ni un solo instante de besarme por todo mi cuerpo; el toque de su piel contra la mía me mareo, pero no me sentí débil. Me sentí más fuerte de lo que había estado en toda mi vida.
Sus dos manos estaban apelmazadas contra mi espalda, mientras yo le rodeaba su cintura con mis muslos.
Le pasaba mis dedos entre su cabello ridículamente dorado y sedoso, en ese momento pensé en aquel sueño y en cómo me había sentido al beber de su sangre pero esto no me impidió seguir besándolo y tumbándolo sobre mí; pues era él el que siempre era arriba, era mi turno ¿no? No dejaba de sonreír al ver como jalaba de sus hombros musculosos hasta quedar debajo de mí, cuando menos pensé ya estaba sentada en su estómago apretando mis palmas en su pecho y mirándolo picara, el no dejaba de reír y seguro que era por los pensamientos eróticos que pasaban por mi mente, sus manos se apoyaron en mi cintura y fueron subiendo poco a poco hasta mi pecho, delineo con sus yemas el borde del sostén tratando de quitar los broches y cuando logro hacerlo jugueteo con las tirantas hasta bajarlas y tirarlo, en ese momento nunca me había detenido a pensar como me vería el, si llenaba sus expectativas, si le parecía suficiente, si me encontraba concupiscente o era un total desastre nunca había descubierto mi “Don” de vampira o más bien medio, en ese momento descubrí que era leer la mirada, su mirada decía pasión, excitación, satisfacción, dolor, lujuria, sorpresa, gozo, deleite, euforia, placer, encanto etc.
Me cogió de la cintura y me levanto de un sopetón dejándome contra la pared acorralada por sus besos y caricias, de repente soltó sus manos enterrándolas en la pared fuertemente mientras apretaba su boca contra la mía lastimándome, pero nada me importaba habíamos ido demasiado lejos para poder parar; de pronto mis ojos también se tornaron rojos y mi cabello increíblemente negro azulado bajo la luz de la luna nuestros cuerpos brillaban como dos esmeraldas, al principio no comprendí pero después me di cuenta de que era por nuestra transformación a casi vampiros gracias a tanto deseo comprimido.
Me dio por mirarme mi cuerpo y el suyo y descubrí algo: ¡ya no había ropa! ¿y donde estaba? Ni idea era mejor así. Su piel estaba contra la mía, ya no dolía por ser virgen, dolía por reprimir mi deseo de sangre hacia él y era obvio que a él también le dolía se le reflejaba en su mirar.
Desperté agazapada en su pecho blanco como la cal; si alguna vez fue medio moreno ya no quedaba ni el rastro, su cuerpo me desesperaba, me sentía algo exhausta y me dolía el cuerpo (no sé porque) pero mire detenidamente sus ojos, miraba hacia el techo como con rabia con recelo todavía estaban color sangre y tenía el pelo terriblemente despelucado, algunos mechones le caían sobre el rostro y el brillo por el amanecer se hacía cada vez más segador; de pronto sentí que mi cuerpo estaba lleno de moretones y rasguños por doquier; él no se había dado cuenta que yo ya estaba despierta le acaricie la mejilla con mi dedo pulgar y me miro desconcertado.
- Debes odiarme
- Pero… ¿Por qué?
- Mírate nada mas como te deje
- No es nada
- Como que no es nada, te destroce, Danna no me controle
- Mira, yo no quiero que las cosas terminen mal, estoy feliz eso es lo que importa
- ¡No! Por poco te pude haber matado y no sé qué hubiera hecho; en cambio tu solo me dejaste algunos arañazos en mi cuello y mis brazos pero no me mordiste
- ¿Cómo? ¿tú me mordiste?
- Si Danna te mordí en la muñeca es que acaso no ves, no te has muerto porque no bebí lo suficiente para matarte, pero te herí Danna no pude resistirme a tu olor, eres irresistible para mi
- Mira eso era lo que yo quería, se supone que tu lees mis pensamientos, pues para mí no hay nada más feliz que quedarme contigo para la eternidad, pero tú no quieres quedarte conmigo para siempre lo veo en tus ojos, anoche mientras te miraba descubrí que ese era mi “Don” por decirlo así, y tú te niegas a convertirte mientras yo si quiero y no me importa anoche fue la mejor de mis noches, reemplaza cuando estuvimos juntos por primera vez, tu ¡Tú me dijiste que iba a ser tu esposa! Que pronto sería una Ross para mí eso es lo mejor quiero estar contigo Lucas ¿Qué es lo que no entiendes?
- No quiero herirte Danna yo te amo y tú lo sabes y si me gustaría estar contigo para siempre pero no por ahora primero quiero casarme contigo, terminar la secundaria tener un hogar y hay si pensar en estar juntos para siempre…porque todo lo que necesito es estar junto a ti, tenerte a ti eso es todo lo que necesito para poder respirar y seguir aquí torturándome por estar en un lugar el cual no me agrada en absoluto que lo único bueno que me ha brindado fue conocerte y que estuvieras junto a mi
- Mira tú bien sabes que te conocí cuando intentaba huir del internado cuando intentaba huir de ti de conocerte, de brindarte mi amor, y sabes yo también respiro por ti, estudio por ti, me alimento por ti, duermo por ti, vivo por ti y eso nunca va a cambiar y esto de casarnos e irnos a vivir juntos me dejo completamente paralizada porque no sabes cuánto lo he deseado – lo tome de los hombros y lo traje hacia mi sin importar cuan adolorida estaba y sin pensar que teníamos que prepararnos para asistir a clases, solo pensaba en pasar todos mis segundos de vida junto a él.
- No, pará
- Pero…pero…porque…
- No sería mejor…si variáramos…y repitamos en…la ducha…así vamos haciendo dos cosas a la vez… ¿No te parece?
- Por un momento pensé que no querías estar conmigo, obvio si quiero contigo en cualquier lado en cualquier momento.
Nos dirigimos hacia la ducha besándonos solo cubiertos con una delgada sábana blanca mi piel blanca brillaba con la luz que se colaba por las pequeñas hendijas de la ventana mientras yo de tacaña tenía toda la sabana él estaba casi descubierto solo le cubría la entrepierna y una parte del muslo izquierdo mientras yo le jalaba el cabello con desespero el deslizaba cuidadosamente sus yemas por el bajo de mi espalda haciendo pequeños dibujos sin sentido bajando la sabana cerciorándose de no hacer mucha presión y herirme; tropezamos por el murito saliente antes de entrar a la ducha y en cuanto a mí lo estaba acorralando contra la pared con una mano y con la otra abría forzada la llave para que saliera agua y nos refrescara un poco porque la verdad uf estaba haciendo demasiado calor aquí, su pelo increíblemente rubio que a diferencia del mío en vez de volverse más oscuro se volvió más claro se mojó y escurría sobre su rostro, me miraba con deseo, euforia, placer, dolor, satisfacción, como si se sintiera dueño de mí, y era la verdad yo era <<Suya>> y él era <<Mío>> nos pertenecíamos eso era lo único importante; esta vez a pesar del dolor que sentíamos los dos fue más suave, más lento, más placentero por decirlo de alguna forma; su cuerpo contra el mío bajo la lluvia tocándonos, besándonos en el cuello y mientras él era delicado conmigo yo le arañaba la espalda y le enterraba los dedos, simplemente se aguantaba medio hacia caras de dolor pero seguía no le importaba; pero ahora era yo la que estaba contra una de las paredes transparentes de la ducha mientras el me acorralaba y se reía pícaro por tenerme entre sus brazos sin poder escaparme, se nos fue el tiempo muy rápido y cuando menos pensamos ya era hora de parar, pero seguíamos tocándonos, besándonos y mirándonos a los ojos como nunca antes nuestras miradas eran puras y llenas de pasión, el sol era cada vez más fuerte y nos hacía daño por lo que para muchos de los medio inmortales o inmortales les llegaba una carta de permiso para no asistir a clase, era nuestro día de suerte tendríamos todo el día para estar juntos.
Salimos en toalla medio secos y cansados se puso una pantaloneta y se secó el cabello mientras leía la carta de permiso:
Queridos estudiantes Ross y Oliver,
Con el presente les quiero comunicar que gracias al cambio de clima tendrán que quedarsen en su dormitorio y faltar a clases; se les explicara a los alumnos humanos su ausencia y por lo que veo no se la pasaran estudiando si no haciendo cosas indebidas, Señorita Oliver después hablaremos del asunto sobre colarse en los pasillos de los niños y se le aplicara su correctivo mientras tanto disfruten mientras puedan queridos alumnos.
Señorita Bethany
Al terminar de leer soltó una carcajada burlándose de ella o de mí, no lo sé pero se escuchó por todos los pasillos; mientras el disfrutaba burlándose de quien sabe quién me apresure a cerrar bien las cortinas y colocar una cobija en la pequeña ventana para que ningún rayo de sol se colara por una hendija y nos molestara.
Nos terminamos de “vestir”, me puse la falda y deje de mi cintura para arriba al descubierto con mi sostén negro azulado no me sentía precisamente mal, el también dejo su pecho reluciente y pálido al descubierto; nos arrejuntamos en su cama, agazapada sobre su pecho mirándolo con ternura mientras él se divertía pasando sus dedos por mi terrible cabello.
Nos quedamos un buen rato, el tiempo corría sin darnos cuenta; se paró y empezó a “cocinarme” me pare y lo agarre por la cintura besándole suave la espalda, se tensó y dijo:
- Será posible que me dejas concentrar al menos un momento
- Mmmm, no creo que jamás sea posible dejar de tocarte
- Entonces no te quejes si queda maluca la comidita
- No me importa, todo mi alimento son tus besos
- Y mi alimento es tu piel
- Te amo Señor de Oliver vos sos solo mío
- Y vos sos solo mía
- Pronto seremos marido y mujer
- Pronto estaremos juntos para siempre